La alimentación consciente ha dejado de ser una tendencia para convertirse en una necesidad. En 2025, con el auge del teletrabajo, el estrés digital y la sobreexposición a pantallas, cada comida representa una oportunidad para reconectar con el cuerpo y el entorno.
Practicar el “mindful eating” implica prestar atención plena a los sabores, texturas y emociones que surgen al comer. Ya no se trata solo de contar calorías, sino de entender el origen de los alimentos, reducir el desperdicio y elegir opciones que respeten el planeta.
Los consumidores están optando por dietas basadas en plantas, alimentos funcionales y productos locales. La Organización Mundial de la Salud recomienda al menos cinco porciones de frutas y verduras al día, y reducir el consumo de azúcares y grasas saturadas.
